
Esta historia me la contó uno de mis mejores amigos: Anthony, con la finalidad de que aprenda una moraleja que precisaba aprender cierto día de mi 7mo ciclo. Gracias Anthony por compartirla conmigo en su momento!!!!
Desde que la escuché, quedé impactado, conmovido, me puse a pensar en todas las personas que…mejor descúbranlo ustedes mismos… aquí la historia, que con permiso de Anthony he modificado para una mayor reflexión:
“Cierto día un ejecutivo (de quien no diré su nombre hasta el final) de un banco de renombre, recibe sus utilidades correspondientes -conforme a ley- por su dedicado y abnegado trabajo. Este hombre, al llegar a su casa encuentra a su esposa, con la que llevaba cinco años de feliz matrimonio, y a su hijo (de quien tampoco diré su nombre hasta el final) que tan sólo tenía tres años de alegrarle la existencia a este joven matrimonio.
Luego de cenar y ordenar unas cosas pendientes, se acuesta junto con su esposa, dispuesto a descansar después de un largo día de trabajo. La conversación en la cama fue, tal y como era de esperar, acerca del destino que tendría el dinero recibido por el pago de utilidades; producto de esta conversación decidieron comprar un automóvil, pues lo necesitaban por motivos de seguridad, comodidad y ahorro de tiempo.
Poco tiempo después el hombre, orgulloso y contento, fue a comprar el automóvil, acompañado de su esposa y su pequeño hijo quienes le ayudaron en la selección del modelo y el color (para ser sincero el niño no le ayudó mucho, pero era importante para los padres que el niño participe). Al momento de la compra hubo suerte, pues se pudieron acoger a una de las tantas promociones por la compra del carro, que benefició a la pareja dándole asientos de cuero de color beige, que combinaban muy bien con el tan deseado carro…todo un éxito familiar!!!
Al día siguiente, la familia estrenaba el carro como debía de ser: llevaron al niño al jardín, luego a la esposa a su trabajo y finalmente el hombre va a su trabajo, en donde cuenta con mucha alegría a sus amigos sobre su compra, les explica sobre cómo planearon junto con su esposa el aprovechar al máximo su tiempo conversando mucho, sobretodo en el trayecto para ir o regresar del trabajo, ya que a partir de ese día conversarían por primera vez camino a casa-ya que siempre tenían que esperar a encontrarse en casa para charlar sobre lo ocurrido en el día-.
Transcurre normalmente su jornada laboral, hasta que llega la hora de salir e ir a recoger a su pequeño hijo del jardín y juntos, luego, darle el alcance a su esposa e ir como toda familia a su casa. Y así fue a recoger a su hijito, quien muy contento el sentado por el padre en el asiento posterior. El niño desea mostrarle al padre que ya aprendió a “escribir” -según él-“appa… ya she escribí….” Dice el niño en su media lengua. El padre quien no puede distraerse al conducir, le da una hoja y un plumón (sin darse cuenta que es indeleble) para que escriba.
En un momento de desatención, del padre, el niño comienza a “escribir” en la hoja –en realidad a hacer trazos y líneas que para él representaban su habilidad de escribir recién adquirida- y como la pequeña hoja le quedó pequeña, decide seguir escribiendo en los asientos. Como se imaginarán hizo todo un desastre en los asientos…
El padre, en cierto momento volteó para ver a su hijo, que creía tener vigilado por el espejo y se dio cuenta del gran desastre que en la parte posterior de su carro había ocurrido…frenó sin siquiera pensarlo, se bajó del carro y fue a la puerta trasera a ver el “arte de su hijo”; al ver todo el desastre, se enfadó mucho porque creía perdido su sueño familiar del automóvil –sin pensar en que todo tenía solución de manera muy simple- y completamente descontrolado empezó a golpear a su menor hijo diciéndole que nunca debería de hacer eso nunca más: “¡Que te sirva de lección esto para que nunca más lo hagas!” decía mientras golpeaba a su pequeño hijito, quien lloraba a viva voz…en realidad ni siquiera pensó en que era tan sólo una travesura de un niño de tres años…por Dios!!.....
La golpiza llegó a tal extremo que la gente que pasaba por el lugar tuvo que intervenir para separarlos, al dejar el padre de golpear al niño, se dio cuenta que éste estaba inconsciente por lo que decidió llevarlo a la clínica más cercana para que lo revisen. Una vez en la clínica, el niño es internado de emergencia por la gran golpiza que recibió por parte del padre.
Los médicos le avisan al padre que el niño se puede recuperar, pero deberán amputarle ambas manitos…-imagínense!!! Amputarle las manos a una criatura de tan sólo 3 añitos- a lo que el padre, luego de llorar y llorar, accede, ya que “la vida de su hijo estaba por encima de todo”, cosa que no recordó en el carro…
Luego de la cirugía en la que le amputan las manos al niño, el padre finalmente puede entrar a ver al niño, quien aún demasiado débil, tiene fuerza para decirle unas palabras que me permito escribir de manera clara: “Papito, ya entendí que nunca más debo rayar las cosas, nunca más lo haré….pero dile a los señores que me devuelvan mis manitos”…………..”
Imagino que se encuentran en un estado de impresión total…quizá al borde de las lágrimas…pues me permito comentar que la primera vez que la oí lloré al finalizar el relato de mi amigo, no sé si creerán en lo que les digo, pero en verdad juro que lloré, pues me sentí identificado, en algún pasaje de mi vida con esta historia:
Como prometí en las primeras líneas de la historia, les cuento el nombre del ejecutivo: es su nombre, el de mi hermano, el de mi madre, el mío, en general de todos nosotros quienes hemos herido o dejado mutilados con nuestras acciones o nuestras golpizas verbales; y el niño de pocos años, son nuestros semejantes, nuestros hermanos seres humanos, hombres o mujeres que herimos, que dejamos mutilados en momentos de ira, dolor, tristeza, cólera o simplemente de descuido o desatención.
Muchas veces no nos damos cuenta de qué manera tan simple puede resolverse todo, sin llegar a herirnos entre nosotros ni decirnos palabras fuertes…todo está en la mente…un poco de control quizá es lo que nos falta, no creen? Me permito expresar mediante este medio, mis más sinceras y profundas disculpas a las personas que he herido o mutilado, ya sea con algo que dije y no esperaban, algo que no dije y que esperaban, algo que hice y no debía o algo que no hice y debía…he aquí mi más sincero “lo lamento, de verdad, lo lamento”.
Nunca es tarde para pedir perdón, para reflexionar y dejar de hacer daño, así que no esperen a que sus seres queridos ya estén mutilados, por el contrario, cúrenlos, ayúdense y piensen en que la vida es una sólo y nadie sabe hasta cuándo Dios nos pedirá que entreguemos la camiseta.
Espero reflexionen sobre esto…
Desde que la escuché, quedé impactado, conmovido, me puse a pensar en todas las personas que…mejor descúbranlo ustedes mismos… aquí la historia, que con permiso de Anthony he modificado para una mayor reflexión:
“Cierto día un ejecutivo (de quien no diré su nombre hasta el final) de un banco de renombre, recibe sus utilidades correspondientes -conforme a ley- por su dedicado y abnegado trabajo. Este hombre, al llegar a su casa encuentra a su esposa, con la que llevaba cinco años de feliz matrimonio, y a su hijo (de quien tampoco diré su nombre hasta el final) que tan sólo tenía tres años de alegrarle la existencia a este joven matrimonio.
Luego de cenar y ordenar unas cosas pendientes, se acuesta junto con su esposa, dispuesto a descansar después de un largo día de trabajo. La conversación en la cama fue, tal y como era de esperar, acerca del destino que tendría el dinero recibido por el pago de utilidades; producto de esta conversación decidieron comprar un automóvil, pues lo necesitaban por motivos de seguridad, comodidad y ahorro de tiempo.
Poco tiempo después el hombre, orgulloso y contento, fue a comprar el automóvil, acompañado de su esposa y su pequeño hijo quienes le ayudaron en la selección del modelo y el color (para ser sincero el niño no le ayudó mucho, pero era importante para los padres que el niño participe). Al momento de la compra hubo suerte, pues se pudieron acoger a una de las tantas promociones por la compra del carro, que benefició a la pareja dándole asientos de cuero de color beige, que combinaban muy bien con el tan deseado carro…todo un éxito familiar!!!
Al día siguiente, la familia estrenaba el carro como debía de ser: llevaron al niño al jardín, luego a la esposa a su trabajo y finalmente el hombre va a su trabajo, en donde cuenta con mucha alegría a sus amigos sobre su compra, les explica sobre cómo planearon junto con su esposa el aprovechar al máximo su tiempo conversando mucho, sobretodo en el trayecto para ir o regresar del trabajo, ya que a partir de ese día conversarían por primera vez camino a casa-ya que siempre tenían que esperar a encontrarse en casa para charlar sobre lo ocurrido en el día-.
Transcurre normalmente su jornada laboral, hasta que llega la hora de salir e ir a recoger a su pequeño hijo del jardín y juntos, luego, darle el alcance a su esposa e ir como toda familia a su casa. Y así fue a recoger a su hijito, quien muy contento el sentado por el padre en el asiento posterior. El niño desea mostrarle al padre que ya aprendió a “escribir” -según él-“appa… ya she escribí….” Dice el niño en su media lengua. El padre quien no puede distraerse al conducir, le da una hoja y un plumón (sin darse cuenta que es indeleble) para que escriba.
En un momento de desatención, del padre, el niño comienza a “escribir” en la hoja –en realidad a hacer trazos y líneas que para él representaban su habilidad de escribir recién adquirida- y como la pequeña hoja le quedó pequeña, decide seguir escribiendo en los asientos. Como se imaginarán hizo todo un desastre en los asientos…
El padre, en cierto momento volteó para ver a su hijo, que creía tener vigilado por el espejo y se dio cuenta del gran desastre que en la parte posterior de su carro había ocurrido…frenó sin siquiera pensarlo, se bajó del carro y fue a la puerta trasera a ver el “arte de su hijo”; al ver todo el desastre, se enfadó mucho porque creía perdido su sueño familiar del automóvil –sin pensar en que todo tenía solución de manera muy simple- y completamente descontrolado empezó a golpear a su menor hijo diciéndole que nunca debería de hacer eso nunca más: “¡Que te sirva de lección esto para que nunca más lo hagas!” decía mientras golpeaba a su pequeño hijito, quien lloraba a viva voz…en realidad ni siquiera pensó en que era tan sólo una travesura de un niño de tres años…por Dios!!.....
La golpiza llegó a tal extremo que la gente que pasaba por el lugar tuvo que intervenir para separarlos, al dejar el padre de golpear al niño, se dio cuenta que éste estaba inconsciente por lo que decidió llevarlo a la clínica más cercana para que lo revisen. Una vez en la clínica, el niño es internado de emergencia por la gran golpiza que recibió por parte del padre.
Los médicos le avisan al padre que el niño se puede recuperar, pero deberán amputarle ambas manitos…-imagínense!!! Amputarle las manos a una criatura de tan sólo 3 añitos- a lo que el padre, luego de llorar y llorar, accede, ya que “la vida de su hijo estaba por encima de todo”, cosa que no recordó en el carro…
Luego de la cirugía en la que le amputan las manos al niño, el padre finalmente puede entrar a ver al niño, quien aún demasiado débil, tiene fuerza para decirle unas palabras que me permito escribir de manera clara: “Papito, ya entendí que nunca más debo rayar las cosas, nunca más lo haré….pero dile a los señores que me devuelvan mis manitos”…………..”
Imagino que se encuentran en un estado de impresión total…quizá al borde de las lágrimas…pues me permito comentar que la primera vez que la oí lloré al finalizar el relato de mi amigo, no sé si creerán en lo que les digo, pero en verdad juro que lloré, pues me sentí identificado, en algún pasaje de mi vida con esta historia:
Como prometí en las primeras líneas de la historia, les cuento el nombre del ejecutivo: es su nombre, el de mi hermano, el de mi madre, el mío, en general de todos nosotros quienes hemos herido o dejado mutilados con nuestras acciones o nuestras golpizas verbales; y el niño de pocos años, son nuestros semejantes, nuestros hermanos seres humanos, hombres o mujeres que herimos, que dejamos mutilados en momentos de ira, dolor, tristeza, cólera o simplemente de descuido o desatención.
Muchas veces no nos damos cuenta de qué manera tan simple puede resolverse todo, sin llegar a herirnos entre nosotros ni decirnos palabras fuertes…todo está en la mente…un poco de control quizá es lo que nos falta, no creen? Me permito expresar mediante este medio, mis más sinceras y profundas disculpas a las personas que he herido o mutilado, ya sea con algo que dije y no esperaban, algo que no dije y que esperaban, algo que hice y no debía o algo que no hice y debía…he aquí mi más sincero “lo lamento, de verdad, lo lamento”.
Nunca es tarde para pedir perdón, para reflexionar y dejar de hacer daño, así que no esperen a que sus seres queridos ya estén mutilados, por el contrario, cúrenlos, ayúdense y piensen en que la vida es una sólo y nadie sabe hasta cuándo Dios nos pedirá que entreguemos la camiseta.
Espero reflexionen sobre esto…
XD

1 comentarios:
En primer lugar creo que soy la primera en escribirte y eso me emociona, muy interesante tu blog, sobre todo estas pequeñas lineas que has escrito:"Nunca es tarde para pedir perdón, para reflexionar y dejar de hacer daño,por el contrario, cúrenlos, ayúdense y piensen en que la vida es una sóla".
Bueno Rinaldo esta frase es muy emotiva y sobre todo esta historia en la cual ya me habias comentado; muy interesante lo escrito y sobre todo hay que ponerlo en practica sip, por parte mia y de todos los que lo lean jejeje.
Muy lindo, ah y creo que debias de ser escritor jeje, no te lo creas uhhhh.
Muchos éxitos en todo, que Dios te bendiga
Cdtm F.S-TQAM
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