
En primer lugar quiero pedir disculpas por mantener este espacio sin actualizaciones ni posteos desde ya hace un buen tiempo. Reconozco que no he sabido organizarme de la manera más eficiente para cumplir con mi cometido de postear como menos una vez a la semana, pero a partir de la fecha organizaré mejor mi tiempo para poder cumplir mi meta.
Esta vez, teniendo tan cercano el día de la madre, debo de reconocer que la mayoría de personas ya van comenzando a sensibilizarse de distintas maneras por esta fecha: en los colegios comienzan las actividades como canastas, poemas, números para la actuación; en las demás personas ya piensan en el regalo que le darán a sus mamás (si es que tienen la dicha de tenerla a su lado) y si fuese el caso, los maridos a sus esposas que le han dado la bendición de los hijos.
Pues en este contexto, el día jueves 1ro de Mayo, ya por la noche estaba conversando con mi mami, y estábamos reflexionando respecto a su día y la manera cómo se vive entre sus hijos en el colegio: sus alumnos. Al respecto me dijo que ella los había sensibilizado con una historia que a su vez sensibilizó a ella hace un tiempo, esa historia del “angelito que iba a nacer en la tierra” y que Dios le dice que el ángel que estará a cargo de cuidarlo se llamaría “MAMÁ”; demás está decir que esa historia me hace poner muy sensible –confieso derramar unas cuantas lágrimas cada vez que la escucho- pero que a la vez me hace valorar el regalo que me da dios al tener a mi madre a mi lado.
Aquel día mi madre me dio para leer una historia que una de sus alumnas de había alcanzado. La historia parecía que nos la había puesto Dios en la mano, pues habla de las “madres malas”. Al finalizar de leerla me sentí…. No, mejor averígüenlo ustedes:
“MAMÁ MALA:
¿Acaso tu mamá fue mala contigo?... ¡Porque te puedo asegurar que la mía si lo era! … Es más… ¡Yo tuve la madre más malvada de todas!
Mientras que otros niños comían dulces en el desayuno, nosotros teníamos que comer cereal, huevos y leches.
Mientras que otros niños llevaban una gaseosa y un alfajor para el recreo, nosotros llevábamos sándwiches caseros.
(Ya te imaginarás que la comida que nos preparaba mi madre era totalmente diferente a la que comían los otros niños.)
Mientras que otros niños llevaban una gaseosa y un alfajor para el recreo, nosotros llevábamos sándwiches caseros.
(Ya te imaginarás que la comida que nos preparaba mi madre era totalmente diferente a la que comían los otros niños.)
Mi madre insistía en saber dónde estábamos a todas horas. Se diría que éramos prisioneros. Ella tenía que saber quienes eran nuestros amigos y qué era lo que hacíamos cuando estábamos con ellos. Además insistía en que si decíamos que íbamos a estar afuera una hora, teníamos que regresar a la casa en una hora o menos.
Aunque a mi y a mis hermanos nos avergonzaba admitirlo, nuestra madre violaba la Ley del Trabajo de Menores y nos hacía lavar los platos, tender las camas, aprender a cocinar, barrer el piso lavar nuestra ropa, tirar la basura y todo tipo de trabajos inhumanos. Es más, todos los hermanos pensábamos que se pasaba las noches en vela, inventado nuevas cosas que nos iba a obligar a hacer el día siguiente.
Siempre nos molestaba con que teníamos que decir siempre la verdad. Es más, creo que cuando éramos adolescentes era capaz de leer nuestra mente.
¡Y después las cosas se pusieron peores! Mi madre nunca permitió que nuestros amigos sencillamente gritaran nuestro nombre cuando estaban frente a la casa para que saliéramos… ¡No!, tenían que entrar a casa para que ella pudiera conocerlos.
Es triste decirlo, pero por culpa de nuestra madre perdimos muchísimas experiencias que otros jóvenes normales pueden vivir… A ninguno de nosotros nos sorprendieron robando algo en el mercado, o dañando propiedad ajena; es más, ni siquiera nos arrestaron por algún crimen menor. Eso fue culpa de la mamá mala que teníamos.
Y ahora que ya no vivimos con mamá, todos nosotros somos adultos honestos y responsables. Y –tengo que reconocerlo- todos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para ser malos con nuestros hijos, tal y como mamá lo fue con nosotros.
A decir verdad; creo que eso es lo que está mal con el mundo… ya no hay suficientes malas mamás.“
A decir verdad; creo que eso es lo que está mal con el mundo… ya no hay suficientes malas mamás.“
Esta historia, tal y como otras muchas que he escuchado a lo largo de mi corto caminar en la vida, me ha permitido valorar, apreciar y considerar más a las personas que tengo cerca… y en especial a mi madre, que reconozco orgullosamente que es una “mamá mala” tal y como narra la historia.
Espero ayude a reflexionar a todos y permita valorar mejor a esa mujer tan hermosa y llena de amor que tenemos en nuestras casas: nuestras madres. A ellas mi saludo adelantado por su día… ¡Que pasen un feliz día de la madre!
XD

1 comentarios:
La historia llego a mi corazón, no te voy a negar que me puso sensible, es por eso que uno tiene que valorar mucho su mami, porque la mama hace todo por los hijos,y bueno leyendo esta historia, en mi caso tambien es mi" mamá mala".
Y el celebrar el dia de las madres, no es solo un dia sino todos los dias; porque nuestras madres nos dan amor, esperanza,alegria todos los dias, no solo un dia sip.
Muy emocionante la historia te hace reflexionar mucho,:)
Felicidades Rinaldo, y sigue adelante:)
éxitos en todo.
Cdtm. Besitos Flordith S.H
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